lunes, 31 de enero de 2011

Me entrego a las fieras: 
no sé vivir.
O sé vivir de esa manera que ellos
no quieren, 
que ellos vaticinan 
en trágicos desenlaces.
Hagamos algo superficial
que mantenga erguidos los edificios,
que cubra de barniz el gesto,
el rato
la respiración.
Así el café 
brillante, endurecido.
Así el esófago.
Entiéndeme Cummings:
Yo soy esos chicos.
Niégame treinta y tres veces, Cummings:
tengo tanto miedo que no puedo bailar.
Pero yo era entonces
y tú eras cualquiera.
Yo derramaba el vino sobre tu lomo
-vía láctea-
tú celebrabas los agujeros
de mi jersey de lana.
Luego cuando los dientes se clavaban,
luego, cuando los labios
-fruta madura-
cuando los vientres siameses,
cuando el techo,
el suelo
y jesucristo,
eran lo mismo.

lunes, 24 de enero de 2011

Veo cada vez más ancianos,
son distintos entre la gente
de la calle, miran como si hablaran
otra lengua. Los veo más
por la sensación de amenaza,
el mundo poblándose de signos.
También los jóvenes son otros,
una lengua, oscuros. Sólo es compacta
mi edad, como si fueran a quedarse.


(Olvido García Valdés).

lunes, 17 de enero de 2011

Y donde había piernas yo veía una cara. Barcelona con niebla, y sola. Cruzando árboles, una avenida que se precipita. Me encendí un cigarrillo en mitad de las palomas batiendo sus alas. Corrí a casa. Pensé en incendios, un beso en la frente. Fui tres, soy tres.