Pero yo era entonces
y tú eras cualquiera.
Yo derramaba el vino sobre tu lomo
-vía láctea-
tú celebrabas los agujeros
de mi jersey de lana.
Luego cuando los dientes se clavaban,
luego, cuando los labios
-fruta madura-
cuando los vientres siameses,
cuando el techo,
el suelo
y jesucristo,
eran lo mismo.
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