lunes, 14 de febrero de 2011

Mis dedos entre tu pelo se llenan
de olor
de imágenes.
Abro la boca
y los guardo dentro,
nadie mirará ahí.
(Nadie mira detrás de los dientes).
Así es, que con la mandíbula
apretada
vacío mis dieciséis bolsillos,
desmonto
todos los muebles de la casa
y en el hueco de la fregadera
construyo
un tótem del animal que llevas
en el estómago.