Mis dedos entre tu pelo se llenan
de olor
de imágenes.
Abro la boca
y los guardo dentro,
nadie mirará ahí.
(Nadie mira detrás de los dientes).
Así es, que con la mandíbula
apretada
vacío mis dieciséis bolsillos,
desmonto
todos los muebles de la casa
y en el hueco de la fregadera
construyo
un tótem del animal que llevas
en el estómago.
2 comentarios:
Benditas las gracias.
Genial.
Sólo puedo decir eso.
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