sábado, 12 de marzo de 2011

Rápido,
me levanto de la silla
y me arranco la toalla de la cabeza.
El pelo cae sobre la cara
y me quedo así un momento,
mirándome al espejo
entre las lianas pegajosas.
El cielo se desparrama y
las palmeras por primera vez
me hacen desconfiar.

Sólo consiento lo que yo quiero consentir.
¿Me oís, cabrones? 

No.

Al menos,
comprended,
que las nubes radioactivas en Japón
y mirar al mundo
(con cara de vencejo hambriento, como dice ella)*
es desesperante. 

















*Luna Miguel.


 

5 comentarios:

Luna Miguel dijo...

Qué casualidad.
Estaba buscando tu email para proponerte una cosa.

Ay.

iwilldieforallofyou dijo...

Bien fácil, benditosmordiscos@hotmail.com :)

juan bello dijo...

Doy gracias a Luna por tu descubrimiento. Te leo.

Un saludo
Juan

iwilldieforallofyou dijo...

Gracias a Luna y a ti también. Saludos, Juan.

José Vicente Martín Payán dijo...

no se como he llegado hasta aquí pero me gusta este blog. Te leo yo tambien. hasta pronto.