martes, 31 de mayo de 2011

Soy una mercenaria,
cuando termino un cigarro
empiezo otro.

Pero quién soy si no todo lo que digo, 
este jardín que he rodeado de una gran valla, palabra a palabra, esta cabeza cortada y enterrada. 
Una piel suave, treinta y dos dientes fuertes. 
Un hueco relleno de carne tornándose al azul.

Vayamos a la discoteca, pero con Jesús.
Y una túnica blanca, manchada de vino.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Treinta y dos dientes fuertes. Un milagro.

iwilldieforallofyou dijo...

jeje.

José Vicente Martín Payán dijo...

pos me gusta, mucho arte. salud.