Soy una mercenaria,
cuando termino un cigarro
empiezo otro.
Pero quién soy si no todo lo que digo,
este jardín que he rodeado de una gran valla, palabra a palabra, esta cabeza cortada y enterrada.
Una piel suave, treinta y dos dientes fuertes.
Un hueco relleno de carne tornándose al azul.
Vayamos a la discoteca, pero con Jesús.
Y una túnica blanca, manchada de vino.
martes, 31 de mayo de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
sábado, 30 de abril de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
sábado, 12 de marzo de 2011
Rápido,
me levanto de la silla
y me arranco la toalla de la cabeza.
El pelo cae sobre la cara
y me quedo así un momento,
mirándome al espejo
entre las lianas pegajosas.
El cielo se desparrama y
las palmeras por primera vez
me hacen desconfiar.
Sólo consiento lo que yo quiero consentir.
¿Me oís, cabrones?
No.
Al menos,
comprended,
que las nubes radioactivas en Japón
y mirar al mundo
(con cara de vencejo hambriento, como dice ella)*
es desesperante.
*Luna Miguel.
me levanto de la silla
y me arranco la toalla de la cabeza.
El pelo cae sobre la cara
y me quedo así un momento,
mirándome al espejo
entre las lianas pegajosas.
El cielo se desparrama y
las palmeras por primera vez
me hacen desconfiar.
Sólo consiento lo que yo quiero consentir.
¿Me oís, cabrones?
No.
Al menos,
comprended,
que las nubes radioactivas en Japón
y mirar al mundo
(con cara de vencejo hambriento, como dice ella)*
es desesperante.
*Luna Miguel.
miércoles, 9 de marzo de 2011
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